Es normal,  que al comenzar a meditar, todo tipo de pensamientos entren en su mente y que le impiden sentirse relajado. También podrá sentir leves dolores de espalda o adormecimiento de algunas zonas de su cuerpo debido a que estará largo rato en la misma posición. Con la práctica, estas dolencias desaparecen. Tras la meditación, la sensación que más a menudo se repite es la sensación de calma, paz y felicidad. Con el tiempo, tras la meditación, se sentirá enérgico, tranquilo y firme.